El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó este jueves que está dispuesto a un «diálogo respetuoso, de igual a igual» con EE.UU. si Washington así lo desea. Durante un acto por los 36 años del ‘Caracazo’, sostuvo que su país seguirá su camino de independencia y soberanía, sin importar la postura de la Casa Blanca.
Maduro criticó las sanciones impuestas por EE.UU. y acusó a Washington de apostar al «fascismo y la violencia» en Venezuela. Aseguró que su gobierno actúa con transparencia y que por eso han superado las dificultades.
Estas declaraciones se producen tras la decisión del gobierno de Donald Trump de revocar licencias petroleras a Venezuela. La vicepresidenta Delcy Rodríguez calificó la medida como «lesiva e inexplicable», señalando que también afecta a EE.UU. y sus empresas.
Maduro siempre dice que está abierto al diálogo, pero cuando le ponen condiciones, se echa para atrás.
Eso de «igual a igual» con EE.UU. suena bonito, pero la realidad es otra.
Las sanciones le duelen más a la gente que al gobierno venezolano.
Si tanto han superado las dificultades, ¿por qué la crisis sigue?
Trump le quitó las licencias petroleras y Maduro está brincando en una pata.
Maduro habla de soberanía, pero no suelta el petróleo como ficha de negociación.