Israel desplegó tres tanques en Jenin, Cisjordania ocupada, por primera vez desde 2002, en una maniobra que sorprendió a los residentes palestinos.
Lejos de generar miedo, la presencia de los tanques fue recibida con ironía, selfies y el lanzamiento de piedras, ya que la ciudad estaba en gran parte vacía debido a los recientes desplazamientos forzados. Analistas consideran que esta acción no tenía un objetivo militar claro, sino que respondía a intereses políticos internos en Israel.
El despliegue se enmarca en la llamada «Operación Muro de Hierro», que ha causado más de 60 muertos y ha desplazado a miles de palestinos en Cisjordania desde enero.
Según expertos, Netanyahu busca apaciguar a su base de extrema derecha, que exige una anexión más agresiva de Cisjordania, especialmente tras el alto al fuego en Gaza. También señalan que Israel intenta debilitar a la UNRWA y borrar el estatus de refugiados palestinos, con el objetivo de consolidar su control sobre los territorios ocupados.
A nivel internacional, la respuesta ha sido mínima, lo que refuerza la sensación de impunidad de Israel. Sin embargo, algunos analistas advierten que la escalada de violencia y las políticas de desplazamiento podrían reavivar una resistencia armada en Cisjordania, similar a la Primera y Segunda Intifada. Mientras tanto, los palestinos en Jenin ven la llegada de los tanques como una extensión de la ocupación que han soportado durante décadas.
Israel metiendo tanques en Jenin como si fuera una película de guerra, pero la gente lo tomó a relajo con selfies y piedras.
Si no hay objetivo militar claro, esto suena más a teatro político de Netanyahu para calmar a los radicales de su gobierno.
Desplazaron a miles de palestinos y ahora meten tanques en una ciudad medio vacía… puro show de fuerza sin sentido.
La comunidad internacional sigue haciéndose la loca mientras Israel sigue apretando a Cisjordania.
Si creen que con tanques van a borrar el estatus de refugiados palestinos, están subestimando la historia de resistencia.
La UNRWA ha sido un obstáculo para la narrativa israelí, y ahora están usando la crisis como excusa para desmontarla.